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lunes, 12 de octubre de 2015

Sugerencias para integrar en tu vida cotidiana el compromiso con la “atención plena”:


Dando “un paso hacia atrás” para observar qué está ocurriendo dentro o fuera de ti cuando percibes malestar o tensión. Escucha atento/a qué dicen tus tripas, tu corazón, tu mente. ¿Qué está ocurriendo?
Para de hablar, no respondas, para y observa. ¿Qué emoción está apretando el botón? Para y observa.

Mantener en la medida de” lo humano”, un estado de atenta y relajada alerta cuando estés en interacción con tu pareja, tus hijos o al escuchar a otra persona en un contexto íntimo.

Durante las comidas que hagas sólo o sola, prueba a solamente comer; tu y el plato, a solas. Sin periódico, sin tele, sin móvil...

Ofrécete espacios de silencio cada día para escuchar el silencio y al sonoro mundo interno del ego.

Ofrécete espacios amplios, de naturaleza y aire limpio, cada día, si es posible.


Los entornos densos, ruidosos, contaminados merman el estado de atención que acaba contrayéndose como lo hace la pupila ante un fogonazo de luz. La espaciosidad, el silencio, la lentitud, la naturaleza pueden llegar a ser un estupendo fertilizante para el florecimiento de la atención plena.

A veces paramos y no es nada agradable lo que vemos, lo que sentimos, lo que nos entran ganas de hacer. A veces las sensaciones desagradables se disfrazan de eternidad pero es solo un disfraz. Todas son pasajeras. Aparecen, alcanzan un pico, descienden  y desaparecen. 
Sólo por curiosidad. ¿No os entran ganas de desenmascarar su temporalidad? Observarlas sin que nos vean, observar cómo sin que hagamos nada para frenarlas o evitarlas, llegan, se quedan un rato, y se van.

¿Y qué pasa cuando lo que dice mi cabeza es insoportable, ruidoso, repetitivo y agotador? Cuando algo me obsesiona. ¿Qué hacemos cuando vemos a un niño jugar una y otra vez con el mismo juguete? Una y otra vez. También podemos contemplar así al mental. Coge un juguete, un pensamiento, y le da mil vueltas, y no lo suelta, hasta que lo suelta.
Me puedo preguntar entonces: ¿Para qué se entretiene con este juguete mi mente? ¿Algo me da miedo y el juguete logra distraerme? ¿prefiero el aturdimiento al miedo o cualquier otra emoción'

Bueno...

Heartfulness!